
Ramón Falcón y Membrillar
Hasta hace unos quince años podían verse en muchas calles del barrio de Flores junto a los cordones de piedra, un par de hileras del antiguo pavimento de adoquines de quebracho. Hacia los 90, todos esos bloques fueron retirados. Curiosamente, en la esquina de mi casa sobrevive el último fragmento de ese pasado que hoy se esconde bajo el cemento.